Desde
los abruptos acantilados de Cabo Touriñán hasta
los fertiles y siempre verdes valles de Mazaricos, pasando por
aldeas o acogedores y abrigados puertos de mar. El lugar es
quizás lo de menos, a cada paso descubrirá que
la Costa de la Muerte esconde secretos guardados durante siglos
de aislamiento. Ver archivos en PDF