El Mare Tenebrosum
Recorriendo la parte antigua de Fisterra, apreciamos el ambiente
marinero que aún conserva esta villa, en sus callejuelas,
sus casas de piedra con balcones o patines, en las plazas,
en las tabernas o en sus gentes. Bares y restaurantes salpican
las proximidades del puerto, en los que podemos saborear productos
del mar. Completan la oferta playas vírgenes acotadas
por abruptos acantilados (O Rostro, Arnela, Mar de Fora...),
el omnipresente y mítico Cabo Finisterre, el Monte
Facho y las piedras sagradas, el sempreverde valle de Duio,
cuna de la tribu celta de los Nerios... Contemplar mil años
de historia reflejados en los gruesos muros de Santa María
das Areas, o bien dejarse atrapar por las puestas de sol de
hierro candente sobre el Mare Tenebrosum...
Cabo Finisterre
Sin duda el más emblemático de los cabos del
litoral gallego. Constituido por una península que
se adentra en el mar 3 Km. La torre del faro, hecha de cantería,
es de base octogonal, y acaba en una cornisa sobre la que
se apoya la balconada. Encima está la bóveda,
con una linterna poligonal. El hecho de que esta punta fuera
el "Finis Terrae" para los antiguos hizo que nacieran
entorno a ella una serie de leyendas. Hay autores que identifican
el cabo Fisterra con el antiguo Promontorio Nerio de los geógrafos
romanos, otros sitúan en este lugar al Ara Solís,
en la que se practicaba culto celta al Sol. Hay cerca del
lugar una serie de piedras vinculadas a leyendas religiosas:
las piedras santas, las piedras manchadas de vino, a cadeira
de pedra, la tumba de Orcabella, etc. |