Malpica y el Mar
Pueblo marinero donde los haya, la villa de Malpica,
situada en una especie de atalaya a pie del puerto, invita
a observar las labores portuarias a la llegada de la tarde
(las mujeres amañando artes de pesca, la entrada de
los barcos envueltos en un griterío de gaviotas, las
subastas de la lonja,...), o bien entrar en alguna de las
tascas y restaurantes a saborear pescado y marisco recién
sacado del mar. Malpica es afable y acogedora con el viajero.
Así, delante de una taza de Ribeiro, de repente surge
espontánea la conversación... "naufragios
en los Bajos de Baldaio, brujerías en las Sisargas
(dicen que había un cromlech), el puerto cañoneado
por las fragatas inglesas durante la guerra de Sucesión
(Malpica fue puerto ballenero de importancia), las Torres
de Mens, testimonio vivo de como los señores feudales
fueron doblegados por el pueblo (la sublevación Irmandiña)..."
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